EL CAFE CARACOL
sábado, 7 de mayo de 2011
viernes, 6 de mayo de 2011
Pantalonudo firma pasaporte para llegar a la eternidad
Colprensa, Bogotá | El presidente Juan Manuel Santos condecoró a Jaime Arroyave con la medalla de oro al mérito deportivo por ser promotor del fútbol de salón en el país.
Colprensa, Bogotá | El presidente Juan Manuel Santos condecoró a Jaime Arroyave con la medalla de oro al mérito deportivo por ser promotor del fútbol de salón en el país.
Jaime arroyave, el padre del microfútbol en el país, se confesó con EL COLOMBIANO. Habla de la ingratitud de su Millonarios del alma. Dice que Álvaro González es el principal enemigo del futsal. Está feliz con el título mundial.
Jaime Herrera Correa | Bogotá | Publicado el 3 de abril de 2011
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Jaime Arroyave Rendón no olvida que a los 30 años fue alcalde de su natal Gómez Plata, porque cuando "terminé mi mandato sólo quedaba el Gómez" y recuerda que fue a Bogotá en 1948 por tres meses y ya suma 63 años en la capital.
También le produce impotencia la ingratitud de Millonarios, que lo quiso jubilar por 1.200 pesos mensuales y una vez le suspendió la pensión pese a que de 1959 a 1987 le proyectó 43 talentosos entre ellos Willington Ortiz.
El Pantalonudo, apodo que le puso el difunto narrador Carlos Arturo Rueda en 1955, tampoco deja de lado "los atentados" de los dirigentes del fútbol por quitarle el fútbol de salón que él trajo de Brasil al país en 1966 y es la única disciplina colectiva que la ha dado dos títulos mundiales a Colombia: 2000 y 2011.
Así como dice sin temor que "tengo 83 años y la muerte encima", Jaime Arroyave le da gracias al futsal por acordarse de él en vida y por ser testigo de la profesionalización del microfútbol que defendió de "los envidiosos" durante 38 años hasta que le entregó en el 2008 la presidencia de la Federación a su amigo Manuel Sánchez.
¿Cómo llegó a Bogotá?
"Cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán en 1948 estaba haciendo mi carrera militar y me mandaron a reforzar la seguridad; la idea era estar por tres meses y llevo 63 años".
¿De qué manera se metió en el deporte?
"Era asistente de las selecciones de fútbol del Ejército y el doctor Gabriel Ochoa, el mejor técnico en la historia del país, me llevó a Millonarios para trabajar las divisiones menores y terminar la hegemonía de Santa Fe, por donde tuve un paso fugaz".
¿Y cómo le fue?
"Como a los reyes. Entre 1978 y 1986 conseguimos 60 títulos de la liga bogotana, establecí el récord con seis victorias en el torneo del Olaya y gracias a que tenía el ojo derecho sólo para mirar a los mejores y talentosos, proyecté a 43 jugadores de calidad, entre ellos Eladio Vásquez, Pocillo López y Willington Ortiz, por quien se pagaron 5.000 pesos".
¿En Millos viven agradecidos con usted?"Imagínese que trabajé allá 28 años y me iban a pensionar con 1.200 pesos mensuales y después tuve que poner abogado, porque me querían quitar la jubilación. En Millos son tan ingratos y desagradecidos que se roban hasta la historia y los recuerdos".
¿Por qué pasó del fútbol al fútbol de salón?"En 1966 hice un viaje a Brasil y me enamoré de un deporte en espacio reducido y con balón más pequeño. Pregunté y me dijeron que se llamaba fútbol de salón, de una pedí el reglamento y en 1967 sacamos el primer torneo interbarrios en Bogotá con 517 equipos y el respaldo del Seguro Social".
¿Cómo lo posicionó?"Luchando contra todo y todos. En 1970 hicimos el primer Nacional con tres ligas: Bogotá, Cundinamarca y Norte. Hoy, gracias a esa semilla que sembré durante 38 años y a que en Manuel Sánchez encontramos el sucesor ideal contamos con 27 jerarcas, una Copa Postobón profesional en ambas ramas y dos títulos mundiales".
¿Qué significó el Mundial para usted?"Un antes y después, la bendición y la graduación de nuestro fútbol de salón; fue un sueño hecho realidad y algo que difícilmente se repetirá, porque faltaron sillas en los coliseos, tuvimos la mejor Selección y contamos con el Messi del futsal: el bogotano John Pinilla".
También le produce impotencia la ingratitud de Millonarios, que lo quiso jubilar por 1.200 pesos mensuales y una vez le suspendió la pensión pese a que de 1959 a 1987 le proyectó 43 talentosos entre ellos Willington Ortiz.
El Pantalonudo, apodo que le puso el difunto narrador Carlos Arturo Rueda en 1955, tampoco deja de lado "los atentados" de los dirigentes del fútbol por quitarle el fútbol de salón que él trajo de Brasil al país en 1966 y es la única disciplina colectiva que la ha dado dos títulos mundiales a Colombia: 2000 y 2011.
Así como dice sin temor que "tengo 83 años y la muerte encima", Jaime Arroyave le da gracias al futsal por acordarse de él en vida y por ser testigo de la profesionalización del microfútbol que defendió de "los envidiosos" durante 38 años hasta que le entregó en el 2008 la presidencia de la Federación a su amigo Manuel Sánchez.
¿Cómo llegó a Bogotá?
"Cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán en 1948 estaba haciendo mi carrera militar y me mandaron a reforzar la seguridad; la idea era estar por tres meses y llevo 63 años".
¿De qué manera se metió en el deporte?
"Era asistente de las selecciones de fútbol del Ejército y el doctor Gabriel Ochoa, el mejor técnico en la historia del país, me llevó a Millonarios para trabajar las divisiones menores y terminar la hegemonía de Santa Fe, por donde tuve un paso fugaz".
¿Y cómo le fue?
"Como a los reyes. Entre 1978 y 1986 conseguimos 60 títulos de la liga bogotana, establecí el récord con seis victorias en el torneo del Olaya y gracias a que tenía el ojo derecho sólo para mirar a los mejores y talentosos, proyecté a 43 jugadores de calidad, entre ellos Eladio Vásquez, Pocillo López y Willington Ortiz, por quien se pagaron 5.000 pesos".
¿En Millos viven agradecidos con usted?"Imagínese que trabajé allá 28 años y me iban a pensionar con 1.200 pesos mensuales y después tuve que poner abogado, porque me querían quitar la jubilación. En Millos son tan ingratos y desagradecidos que se roban hasta la historia y los recuerdos".
¿Por qué pasó del fútbol al fútbol de salón?"En 1966 hice un viaje a Brasil y me enamoré de un deporte en espacio reducido y con balón más pequeño. Pregunté y me dijeron que se llamaba fútbol de salón, de una pedí el reglamento y en 1967 sacamos el primer torneo interbarrios en Bogotá con 517 equipos y el respaldo del Seguro Social".
¿Cómo lo posicionó?"Luchando contra todo y todos. En 1970 hicimos el primer Nacional con tres ligas: Bogotá, Cundinamarca y Norte. Hoy, gracias a esa semilla que sembré durante 38 años y a que en Manuel Sánchez encontramos el sucesor ideal contamos con 27 jerarcas, una Copa Postobón profesional en ambas ramas y dos títulos mundiales".
¿Qué significó el Mundial para usted?"Un antes y después, la bendición y la graduación de nuestro fútbol de salón; fue un sueño hecho realidad y algo que difícilmente se repetirá, porque faltaron sillas en los coliseos, tuvimos la mejor Selección y contamos con el Messi del futsal: el bogotano John Pinilla".
¿El futsal ha tenido enemigos?"Muchos y el principal se llama Álvaro González Alzate. Él y sus amigos pretendían que les entregara un trabajo de 50 años, desconocieron que soy vicepresidente hace 34 años de la AMF -Asociación Mundial de futsal- y trataron de comprarse los jugadores con plata. Pasamos dificultades y nos quisieron desafiliar de todos los organismos, pero con el Mundial les cantamos victoria; es muy fácil trabajar y plagiar lo de los demás".
¿Qué le dejó el deporte?"Muchas satisfacciones y poco dinero. Lo único que me quedó fue la sufrida pensión de Millonarios y la de la Universidad Nacional, donde fui director de deportes. Y mientras en Millos no valoraron mi aporte los del microfútbol me hicieron un homenaje en vida bautizando el Mundial Copa Jaime Arroyave, algo majestuoso e inolvidable".
¿ Y la vida cómo lo ha tratado?
"De maravilla; vivo con mi señora, tengo cinco hijos profesionales, ocho nietos y un bisnieto; a mis 83 años y con la muerte encima sé que la ancianidad es la marchita sonrisa de la cuna y vivo feliz pese a que con las 'moronas' estoy firmando un pasaporte para llegar a la eternidad. Gracias a que sigo lúcido, puedo visitar a mi gran Gómez Plata en Antioquia y recuerdo esas gestas de amigos como el genio Guillermo Hinestroza Isaza, de quien no nos podemos olvidar los paisas ahora que está en dificultades".
¿Finalmente, cómo fue su época de jugador?"Era un puntero derecho muy peligroso, porque jugaba con un anillo y dos manoplas".
¿Qué le dejó el deporte?"Muchas satisfacciones y poco dinero. Lo único que me quedó fue la sufrida pensión de Millonarios y la de la Universidad Nacional, donde fui director de deportes. Y mientras en Millos no valoraron mi aporte los del microfútbol me hicieron un homenaje en vida bautizando el Mundial Copa Jaime Arroyave, algo majestuoso e inolvidable".
¿ Y la vida cómo lo ha tratado?
"De maravilla; vivo con mi señora, tengo cinco hijos profesionales, ocho nietos y un bisnieto; a mis 83 años y con la muerte encima sé que la ancianidad es la marchita sonrisa de la cuna y vivo feliz pese a que con las 'moronas' estoy firmando un pasaporte para llegar a la eternidad. Gracias a que sigo lúcido, puedo visitar a mi gran Gómez Plata en Antioquia y recuerdo esas gestas de amigos como el genio Guillermo Hinestroza Isaza, de quien no nos podemos olvidar los paisas ahora que está en dificultades".
¿Finalmente, cómo fue su época de jugador?"Era un puntero derecho muy peligroso, porque jugaba con un anillo y dos manoplas".
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Ubicación:
América del Sur
jueves, 5 de mayo de 2011
JAIME ARROYAVE, UN LOCO MUY CUERDO

No recuerda cuándo dejó de ser Jaime Arroyave y se convirtió en El Loco Arroyave. Tal vez fue en 1951, cuando era cabo segundo del ejército, en Upía, cerca a Boyacá, y le dio por impresionar al general que pasaba revista.
Estaba muy delgado y, para completar, llevaba dos días sin comer. Se echó unas gotas en los ojos para dilatar las pupilas y, apenas apareció el superior, se le lanzó encima y le preguntó: Cuándo llegó, mamacita? Arroyave se enloqueció. Que lo lleven a Miraflores , ordenó el general. Ese día dejó el orden público. Suelta su sonoro y sinigual ji, ji, ji .
De un momento a otro frunce sus muy pobladas cejas y dice: Yo no soy loco; soy extrovertido. Siempre lo he sido. Ji, ji, ji. Por mí sueltan diez locos en Sibaté .
Fue futbolista. Alero, con cierta peligrosidad. No por su calidad, sino porque jugaba con una manopla y dos anillos.
En 1960 llegó a Millonarios recomendado por su amigo Gabriel Ochoa Uribe para dirigir las divisiones inferiores. Su misión era buscar talentos.
Aplicaba la táctica de San Agustín: buscar para encontrar y encontrar para seguir buscando . Fue así como en septiembre de 1971, en Tumaco, encontró a quien considera el mejor jugador de todos los tiempos: Willington Ortiz. Y así, por lo menos, 45 jugadores más, entre los que cuenta a Senén Mosquera, Eladio Vásquez, Cheche Hernández y Otoniel Quintana.
En 1983, la asamblea de Millonarios le aprobó una pensión vitalicia y voluntaria; pero, en el 88, cuando cumplió 60 años se la quitaron. El último pago fue de 1.460 pesos. Y de ahí en adelante vinieron los reclamos El pasado 19 de marzo en la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia se falló en su favor para que el club le reintegrara los dineros que dejó de percibir y la pensión. Fue como ganarme el Extraordinario de Navidad , cuenta.
A Millonarios le puedo decir lo que le dijo Arturo de Córdoba a Zury Moreno, en la película Dios se lo pague: Abre ese cofre y ahí encontrarás el nombre de la persona que pasó contigo los mejores años de su vida . La nostalgia se apodera de él; fueron 60 títulos con el equipo.
Millonarios me quiso dejar como el norte de una vaca cuando va pa l sur... ji, ji, ji. Pero, yo me puse a pensar que con la leche que estaban dando, que se la mamara el ternero . Y la sonrisa desaparece de su rostro. Se convierte en un hombre serio, reflexivo, más pausado, como una especie de filósofo de la vida.
Mi trabajo era bien complicado. Cómo decirle a un chico que no va a ser como su ídolo. Siempre he creído que no debes quitarle un hueso a un perro, un juguete a un niño y una ilusión a un hombre. A mí me tocaba hacerles el destete futbolístico. No faltó quien dijera que yo por qué hablaba de fútbol si no sabía. Qué tal que supiera... ji, ji, ji.
Escuchame. Me tocó aprender a hablar como argentino a ver si me pagaban más. En esos tiempos uno firmaba una letra y le tenía que poner música. Ji, ji, ji .
Hoy, este hombre modelo 28 , en el atardecer de su vida, para la que no se encuentran repuestos y no paga peaje, como él mismo dice, no se detiene.
Pasará a la historia porque fue quien trajo el fútbol de salón, o microfútbol, a Colombia.
Aquí si uno quiere ser presidente de una Federación, tiene que montarla . En 1966 se vino de San José de Los Campos, en Brasil, con el reglamento en el bolsillo. Con el Instituto de los Seguros Sociales organizó el primero torneo, un interbarrios.
Los años han pasado y él sigue ahí, tratando de que su hijo consentido, el micro, salga adelante. Ha conseguido un subtítulo mundial, dos panamericanos y hoy cuenta con 25 ligas en el país.
Sin embargo, hay una frustración. La falta de un escenario propio para la práctica del micro no lo deja vivir en paz. Nos ha faltado comprensión y respaldo. Eso me tiene muy sentido... ji, ji, ji .
Se levanta de la silla y se despide. A su paso, cada vez que lo saludan él solo atina a decir: Y, qué hacés, querido? .
De un momento a otro frunce sus muy pobladas cejas y dice: Yo no soy loco; soy extrovertido. Siempre lo he sido. Ji, ji, ji. Por mí sueltan diez locos en Sibaté .
Fue futbolista. Alero, con cierta peligrosidad. No por su calidad, sino porque jugaba con una manopla y dos anillos.
En 1960 llegó a Millonarios recomendado por su amigo Gabriel Ochoa Uribe para dirigir las divisiones inferiores. Su misión era buscar talentos.
Aplicaba la táctica de San Agustín: buscar para encontrar y encontrar para seguir buscando . Fue así como en septiembre de 1971, en Tumaco, encontró a quien considera el mejor jugador de todos los tiempos: Willington Ortiz. Y así, por lo menos, 45 jugadores más, entre los que cuenta a Senén Mosquera, Eladio Vásquez, Cheche Hernández y Otoniel Quintana.
En 1983, la asamblea de Millonarios le aprobó una pensión vitalicia y voluntaria; pero, en el 88, cuando cumplió 60 años se la quitaron. El último pago fue de 1.460 pesos. Y de ahí en adelante vinieron los reclamos El pasado 19 de marzo en la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia se falló en su favor para que el club le reintegrara los dineros que dejó de percibir y la pensión. Fue como ganarme el Extraordinario de Navidad , cuenta.
A Millonarios le puedo decir lo que le dijo Arturo de Córdoba a Zury Moreno, en la película Dios se lo pague: Abre ese cofre y ahí encontrarás el nombre de la persona que pasó contigo los mejores años de su vida . La nostalgia se apodera de él; fueron 60 títulos con el equipo.
Millonarios me quiso dejar como el norte de una vaca cuando va pa l sur... ji, ji, ji. Pero, yo me puse a pensar que con la leche que estaban dando, que se la mamara el ternero . Y la sonrisa desaparece de su rostro. Se convierte en un hombre serio, reflexivo, más pausado, como una especie de filósofo de la vida.
Mi trabajo era bien complicado. Cómo decirle a un chico que no va a ser como su ídolo. Siempre he creído que no debes quitarle un hueso a un perro, un juguete a un niño y una ilusión a un hombre. A mí me tocaba hacerles el destete futbolístico. No faltó quien dijera que yo por qué hablaba de fútbol si no sabía. Qué tal que supiera... ji, ji, ji.
Escuchame. Me tocó aprender a hablar como argentino a ver si me pagaban más. En esos tiempos uno firmaba una letra y le tenía que poner música. Ji, ji, ji .
Hoy, este hombre modelo 28 , en el atardecer de su vida, para la que no se encuentran repuestos y no paga peaje, como él mismo dice, no se detiene.
Pasará a la historia porque fue quien trajo el fútbol de salón, o microfútbol, a Colombia.
Aquí si uno quiere ser presidente de una Federación, tiene que montarla . En 1966 se vino de San José de Los Campos, en Brasil, con el reglamento en el bolsillo. Con el Instituto de los Seguros Sociales organizó el primero torneo, un interbarrios.
Los años han pasado y él sigue ahí, tratando de que su hijo consentido, el micro, salga adelante. Ha conseguido un subtítulo mundial, dos panamericanos y hoy cuenta con 25 ligas en el país.
Sin embargo, hay una frustración. La falta de un escenario propio para la práctica del micro no lo deja vivir en paz. Nos ha faltado comprensión y respaldo. Eso me tiene muy sentido... ji, ji, ji .
Se levanta de la silla y se despide. A su paso, cada vez que lo saludan él solo atina a decir: Y, qué hacés, querido? .
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